A un paso de Zamora

Si pasas unos cuantos días en Sanabria quizás te apetezca hacer una visita a Zamora. En menos de una hora y media puedes disfrutar de una ciudad que, estamos seguros, te enamorará. Todo el casco histórico está perfectamente cuidado y tiene, además de pequeños espacios ajardinados, plazas y abundantes bancos, un pavimento de granito que unifica el recorrido. En él se pueden ver 20 iglesias, un castillo, murallas, un puente, dos palacios y nueve casas de estilo Románico, alguna fachada gótica o renacentista, y 19 edificios modernistas, pero también obras de los mejores arquitectos españoles de este siglo.

¡Y de la gastronomía no podemos dejar de hablar! El vino de Toro, los quesos, la miel, los embutidos… productos locales y naturales de alta calidad. Encontraremos guisos antiguos arraigados en la tradición (como el lechazo al horno o el arroz a la zamorana), tapas para picotear algo rápido y en Semana Santa: bacalao, potaje, torrijas o el famoso dos y pingada.

La calle Santa Clara

Comenzaremos nuestro recorrido desde la plaza de la Constitución Española (si vas en coche puedes dejarlo en el parking subterráneo porque el paseo es peatonal) y tomamos dirección hacia la calle Santa Clara. Conecta el centro de la ciudad con el centro histórico y en ella están situadas tiendas y comercios.

Al principio de la calle podemos ver unas viviendas de Alejandro de la Sota (autor de obras como el Gimnasio del Colegio Maravillas o la Central Lechera de Clesa en Madrid). Su acercamiento siempre sencillo y respetuoso al entorno genera el primer diálogo entre la ciudad histórica existente y el nuevo lenguaje moderno.

Casi al final de la calle, a la altura de la plaza Zorrilla, podemos ver el Palacio de los Momos (siglo XV), actualmente Palacio de Justicia, con una bonita puerta ornamentada con escudos y detalles florales. Delante «La Maternidad», una obra de un escultor zamorano que nos acompañará todo el camino: Baltasar Lobo.

También encontraremos varios ejemplos de edificios modernistas como El Casino, con su fachada con cerámicas de colores, o la Casa de Valentín Matilla, con su fantástico portal y motivos vegetales.

calle de santa clara zamora
edificio modernista en balborraz zamora

En esta ciudad se encuentra el mayor numero de concentración de Iglesias y edificios mejor conservadas de Estilo Románico de toda Europa. Durante nuestro recorrido encontraremos varios templos románicos y la mayoría se pueden visitar gratuitamente.

El Modernismo y la calle Balborraz

Seguimos la Calle Santa Clara hasta la Plaza Mayor. Al lado del edificio de la policía se encuentra la calle Balborraz, una de las más típicas de Zamora. Antiguamente y desde el siglo X, esta calle empinada fue una calle de artesanos.

En ella se encuentran 2 de las 19 construcciones modernistas de Zamora. La casa de Faustina Leirado y un poco más abajo la de Mariano López, ambas obras de Francesc Ferriol. Este arquitecto fue impulsor del rejuvenecimiento de la ciudad a mediados del siglo XIX cuando Zamora vive un importante desarrollo urbanístico debido a la llegada del ferrocarril y las nuevas industrias. La conservación de estos edificios ha servido a la ciudad para ser admitida en la Ruta Europea del Modernismo, que la enlaza directamente con las grandes capitales europeas.

A orillas del Duero

Si seguimos bajando la calle llegamos al río Duero, muy cerca del puente románico. Cruzando al otro lado tendremos una fantástica panorámica de la ciudad. Podemos visitar la Fundación Hispano Lusa Rei Afonso Enriques, obra de Manuel de las Casas (Premio Nacional de Arquitectura en 1999).

Desandando el camino del puente, y yendo hacia la Plaza Mayor, nos encontraremos con el Museo de Zamora, obra de Mansilla+Tuñon (autores del Museo de las Colecciones Reales en Madrid, entre otras obras). Un clásico escondido, brillantemente articulado y engarzado con la ciudad.

vistas sobre el duero en zamora
plaza mayor zamora merlu

El entorno de la Plaza Mayor

De nuevo en la Plaza Mayor, podemos distinguir en el suelo enlosado un trazado paralelo a la iglesia de San Juan de Puerta Nueva, formado por losas que están colocadas en diferente posición a las demás. Estas fueron colocadas para indicar donde estuvo ubicado el primer recinto amurallado de la ciudad.

Detrás de la Iglesia y bajando por la calle Reina a pocos metros llegamos a la Puerta y Palacio de Doña Urraca. Atravesando el arco disfrutaremos de la muralla, la primera que se construyó en Zamora en el S.XI.

También desde la Plaza, y tomando la calle Ramos Carrión, pasaremos por una de las calles más emblemáticas de tapeo de la ciudad, la calle de los Herreros. Si seguimos andando encontraremos el Teatro Ramos Carrión, un proyecto de Mgm arquitectos con una caleidoscópica volumetría de cristal que refleja el cielo de Zamora. A su lado un mirador se abre hacia el Duero.

La Plaza de Viriato

En nuestro camino hacia la Catedral pararemos en la plaza de Viriato, un pastor (más tarde guerrero lusitano) ganador de ocho batallas, representadas en las tiras de la bandera de Zamora. Podemos aprovechar para tomar algo en el parador  y ver su espléndido claustro.

En esta plaza se encuentran las oficinas para la Diputación de Zamora, obra de G+F arquitectos. Prácticamente enfrente, en la calle rúa de los Francos, veremos el Archivo Histórico Provincial de Zamora, obra del Estudio hand architecture (Sergio de Miguel + Cristina Lopez), una rehabilitación sumamente respetuosa del convento de la Concepción.

La capital de Románico

Con más de 20 iglesias románicas, la visita a algunos de esos templos es imprescindible. Si seguimos por la Rúa de los Francos, podemos visitar la iglesia de Santa María Magdalena , en cuyo interior encontraremos una auténtica joya, un sepulcro tardorrománico con una figura yacente femenina construido para la infanta Urraca de Portugal.

A unos pocos metros veremos la Iglesia Arciprestal de San Pedro y San Ildefonso, un templo en origen románico. Es el de mayor tamaño e importancia después de la Catedral. El templo alberga los restos de San Ildefonso de Toledo, padre de la Iglesia latina, que descansan en lo alto de la capilla mayor. Asimismo guarda el cuerpo de San Atilano, primer obispo de Zamora y patrón de la ciudad. Aquí tiene su sede la Real, Muy Antigua e Ilustre Cofradía de Caballeros Cubicularios de San Ildefonso y San Atilano de Zamora.

iglesia de san pedro y san ildefonso portada zamora

Aprovechando para callejear, en dirección Oeste, llegaremos a la plaza de la Catedral, donde se encuentra la Sede del Consejo Consultivo. Obra de un maestro de la arquitectura española, Alberto Campo Baeza (en colaboración con Pablo Fernández).

La Catedral de Zamora

Situada en el punto más alto de la ciudad, la Catedral de Zamora es una de las catedrales más pequeñas y más antiguas de Castilla y León, siendo declarada Monumento Nacional por la Real Orden el 5 de septiembre de 1889.

Su seña de identidad es el espectacular cimborrio de influencia bizantina y escamas de piedra. Un tambor perforado con 16 ventanas con vidrieras sobre el que se elevan dos cúpulas. En su exterior, cuatro cupulillas sirven para reforzar las esquinas y cuatro frontones  apuntalan la bóveda.

Otro elemento importante es la Torre del Salvador, de 45 metros de altura.Se construyó a lo largo del siglo XIII, aunque el estilo es románico. El campanario de la torre es algo posterior.

En el exterior, la portada del Obispo es la única que se mantiene completa de las tres originales. En tiempos, era atravesada por la calzada romana procedente de Mérida. En el interior, lo más destacado es el retablo mayor, de Ventura Rodríguez.

Torre-del-Salvador-catedral de zamora

Desde la plaza de la Catedral, accederemos a los jardines del Castillo de Zamora cuya rehabilitación es obra del arquitecto sanabrés Paco Somoza. El acceso público está permitido a toda la estructura, incluso a las almenas, constituyendo un mirador excepcional. Dentro del recinto, está la casa de los gigantones, donde se encuentra el museo de Baltasar Lobo (escultor zamorano contemporáneo). Las esculturas de este escultor salpican los jardines de la muralla, donde terminaremos nuestra ruta.

castillo de zamora y baltasar lobo

Semana Santa en Zamora

La Semana Santa de Zamora es el acontecimiento religioso, cultural y social de la ciudad. Fue declarada Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial en 2015. Cuenta con el primer Museo dedicado en exclusiva a la Semana Santa (1957), que pronto será ampliado.

Junto a él está la pequeña iglesia del Santa María la Nueva. En su interior se encuentra el Cristo Yacente que recorre las calles en la noche de Jueves Santo y ante el que se canta un Miserere en la Plaza de Viriato.

Entre los momentos destacados se encuentran el Juramento del Silencio en la Plaza de la Catedral la tarde del Miércoles Santo y la procesión de las Capas Pardas el mismo día. Entre el Jueves y el Viernes, procesiones solemnes representan la pasión en más de 40 pasos.

Gastronomía y tapas

Con tanto pasear seguro que nos entra el hambre. Las zonas de tapas y restaurantes más conocidas rodean la Plaza Mayor (calle La Rúa, Balborraz, Viriato, San Andrés…). Podemos encontrar desde los platos más tradicionales (cachuelas, mollejas) a cocina de autor. Otra zona en la que podemos parar se encuentra en Santa Clara y San Torcuato. Los platos más típicos son el Arroz a la Zamorana y el Bacalao a la Tranca. En Semana Santa no puedes marcharte sin probar Dos y Pingada en la Pascua de Resurrección.

¿Y qué puedes pedir? Queso zamorano, legumbres (como los famosos garbanzos de Fuentesaúco o las lentejas de Tierra de Campos), setas, carne de ternera de Aliste, pimientos de Benavente, embutidos zamoranos… y todo regado por un buen vino de cualquiera de las denominaciones de origen de esta tierra: Toro, Arribes del Duero, Tierra del Vino y Valles de Benavente.

¿QUIERES QUEDARTE A DORMIR?

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