El Tejedelo es un bosque de tejos milenarios que te sorprenderá por su increíble atmósfera. Ruta circular con fuerte pendiente, de casi 6 km de longitud, con balizas amarillas y blancas.

DISTANCIA:

5,6 kilómetros

TIEMPO:

2 horas aprox.

DESNIVEL:

371 metros

DIFICULTAD:

baja – media

ÉPOCA RECOMENDADA: Todas las épocas. La primera zona no tiene apenas árboles por lo que debemos evitar las horas de fuerte calor.

ruta del tejedelo_tejos centrales
ruta del tejedelo_comienza la subida

Comenzamos el camino en aún en coche, en el pueblo de Requejo. Tomaremos una carretera que parte desde la izquierda, hacia el cementerio del pueblo. Un poco más adelante, a la derecha, cogemos una pista accesible en coche (y señalizada) durante dos o tres kilómetros. Casi al final la pista se bifurca hacia las obras del Ave, cogemos el camino de la izquierda. Al final hay un aparcamiento donde podremos dejar el coche.

La senda comienza en este punto, y está perfectamente señalizada y balizada. Este primer tramo apenas tiene sombra por lo que en épocas de mucho calor es conveniente hacerlo a primera hora. Es por un terreno abierto cubierto por brezos y escobas, en ocasiones con piedras.

Ascendemos hasta llegar a una bifurcación, dejando atrás las obras del AVE. Si cogemos el camino de la derecha iremos directamente al Bosque del Tejedelo pero es mejor coger el de la derecha, que sube hasta el Mirador de las Peñas del Veladero.

El camino desde aquí es más exigente. Una senda de unos 1,5 kilómetros que asciende hasta llegar a un bosque de robles, acebos, abedules y sauces. En algunos tramos encontraremos troncos a modo de traviesas, como una escalera natural, que nos ayudará a subir la pendiente.

Al llegar al mirador tendremos una vista panorámica de toda la zona y si nos fijamos podremos distinguir, entre la masa de árboles, una mancha mucho más oscura: el Tejedelo.

A partir de este punto comenzamos el descenso y pronto nos encontramos con un  pequeño puente de madera. La atmósfera va cambiando poco a poco en cuanto vemos los primeros tejos. La luz cada vez es menor y el aire parece diferente. Enseguida empezaremos a ver la masa de tejos milenarios.

Una red de pasarelas de madera dirigen nuestros pasos. Se colocaron hace algunos años porque cada vez era mayor el deterioro de las raíces por el desgaste de la capa de tierra debido al tránsito de personas. Os rogamos que en lo posible no os salgáis del camino marcado ya que así se garantiza la pervivencia de los árboles milenarios.

Si miramos con atención podemos ver, en uno de los árboles de mayor porte, una especie de caseta de pájaros. Se trata de un dispositivo de control instalado por la compañía aseguradora Generali, que dentro del proyecto»Árboles milenarios» ha apadrinado uno de los tejos. Dicho dispositivo sirve para detectar cualquier indicio de incendio y enviar una señal instantánea a los servicios de emergencia.

Pasado el bosque de tejos, la ruta continúa entre robles.

La ruta circular terminará en la bifurcación de sendas a la que llegamos anteriormente y volveremos al parking por la misma senda por la que subimos.