EL MEDIO FÍSICO

UN VIAJE EN EL TIEMPO

partes de un glaciar
laguna de peces

Si viajáramos en el tiempo, a la fase más fría del Cuaternario, descubriríamos cómo en este periodo las condiciones glaciares y la poderosa acción del hielo modelaron las montañas sanabresas. El límite de las nieves perpetuas se estableció en torno a los 1600 m de altitud. Durante este período, y especialmente durante la glaciación de Würm, en las altas planicies de la sierras Segundera y Cabrera se estableció una gran masa de hielo, del cual irradiaban lenguas glaciares en todas direcciones.

Por el valle del Tera se encajaba la principal lengua, incrementando su espesor conforme se iba agregando hielo. Al llegar a lo que hoy es Ribadelago, esta lengua glaciar tenía ya casi 15 km de largo y espesor de más de 300 m. Aquí el glaciar se unía con las lenguas del Cárdena y del Segundera, incrementando aún más su potencia erosiva y excavando la cubeta que es el lago de Sanabria.

Aguas abajo del lago, la lengua glaciar se deshacía y se desplomaba, depositando allí durante milenios sucesivos arcos morrénicos concéntricos (materiales arrastrados por el glaciar que quedan como testigo de su fuerza). Son las enormes piedras redondeadas que se agrupan a los lados de la carretera del lago.

Hace 12 000 años la glaciación terminó y la lengua glaciar se retiró dejando al descubierto amplios y profundos valles, circos glaciares, rocas aborregadas, estrías glaciares, morrenas, más de 20 lagunas diseminadas por la sierra y lo más importante: el lago de Sanabria.

Si viajáramos en el tiempo, a la fase más fría del Cuaternario, descubriríamos cómo en este periodo las condiciones glaciares y la poderosa acción del hielo modelaron las montañas sanabresas. El límite de las nieves perpetuas se estableció en torno a los 1600 m de altitud. Durante este período, y especialmente durante la glaciación de Würm, en las altas planicies de la sierras Segundera y Cabrera se estableció una gran masa de hielo, del cual irradiaban lenguas glaciares en todas direcciones.

Por el valle del Tera se encajaba la principal lengua, incrementando su espesor conforme se iba agregando hielo. Al llegar a lo que hoy es Ribadelago, esta lengua glaciar tenía ya casi 15 km de largo y espesor de más de 300 m. Aquí el glaciar se unía con las lenguas del Cárdena y del Segundera, incrementando aún más su potencia erosiva y excavando la cubeta que es el lago de Sanabria.

Aguas abajo del lago, la lengua glaciar se deshacía y se desplomaba, depositando allí durante milenios sucesivos arcos morrénicos concéntricos (materiales arrastrados por el glaciar que quedan como testigo de su fuerza). Son las enormes piedras redondeadas que se agrupan a los lados de la carretera del lago.

Hace 12 000 años la glaciación terminó y la lengua glaciar se retiró dejando al descubierto amplios y profundos valles, circos glaciares, rocas aborregadas, estrías glaciares, morrenas, más de 20 lagunas diseminadas por la sierra y lo más importante: el lago de Sanabria.

El Lago de Sanabria

Este espacio, protegido desde 1946, cuenta con varias playas y rutas a su alrededor. Actualmente es, junto con Puebla de Sanabria, el gran centro turístico de la comarca. Durante las épocas en las que el tiempo acompaña, es además sede de varias competiciones deportivas. Te animamos a conocer su leyenda así como todos sus rincones y datos curiosos.