Roble, muestra de la flora de Sanabria

LA FLORA SANABRESA

Turbera de Spahgnum en los montes de Sanabria

Turbera de Spahgnum.

Tejos milenarios en el Bosque del Tejedelo de Sanabria

Tejos milenarios en el Bosque del Tejedelo (Requejo).

Castaños de gran tamaño en la ermita de la Alcobilla en San Justo de Sanabria

Santuario de la Virgen de la Alcobilla en el término municipal de San Justo de Sanabria.

Boletus edulis recogidos en los bosques de Sanabria

Boletus edulis.

En Sanabria puedes encontrar más de 1.500 especies vegetales, algunas de ellas reliquias de la época glaciar. La razón de tanta diversidad está en su situación geográfica. En estas montañas se establece el límite entre el clima mediterráneo y el atlántico y según su orientación vemos la influencia de uno u otro. En los valles y laderas que miran al norte y oeste predomina el clima atlántico y en las que miran al sur y este, el mediterráneo.

Al ser un espacio marcado por el agua, con gran abundancia de arroyos, manantiales y zonas encharcadas, también podemos observar una rica flora acuática. Destacan las turberas (impropias a tan baja altitud), masas de musgos (Sphagnum) que pueden alcanzar varios metros de espesor y que al retener el agua contribuyen al mantenimiento del caudal de los arroyos en verano. Estas turberas tienen una flora característica, la planta carnívora Drosera (aquí llamada “atrapamoscas”).

El roble (quercus pyrenaica), aquí llamado “carballo, “rebollo” o “carrasco” según su tamaño, es un gran protagonista de nuestra comarca. Podemos encontrarlo a una altitud menor de los 1.500 m. Se adapta muy bien al frío y es capaz de soportar largos periodos sin agua. Abunda al sur del Lago de Sanabria y en menor proporción en las laderas de la Sierra Segundera, Cárdena y cañones del Tera. Pese a las continuas talas y quemas ha sobrevivido debido a su extraordinaria habilidad par rebrotar de la cepa o raiz. Ha sido desde siempre parte importante de la economía doméstica sanabresa ya que se utiliza tanto para la leña como para las estructuras de una gran parte de las casas.

En las vaguadas frías y húmedas y riberas de los ríos a elevada altitud encontramos abedulares, con frecuencia acompañados de sauces, tejos y acebos. Existen en la comarca rodales de tejos centenarios de visita obligada como el Bosque del Tejedelo de Requejo, una de las manchas de tejo más importantes y mejor conservadas de la Península Ibérica, con ejemplares milenarios. El hombre ha introducido otras especies como los pinos de repoblación, el nogal o el castaño. Este último ha encontrado aquí un hábitat ideal llegando a encontrar ejemplares centenarios. Vale la pena visitar castañares como el de Hermisende pero sobre todo el Santuario de la Virgen de la Alcobilla en término municipal de San Justo.

Entre las especies de bosque bajo y matorral destacan las “escobas”, que frecuentemente sustituyen al roble en zonas abrigadas cuando éste se encuentra degradado y con un uso tradicional que se puede adivinar por su nombre. Gran número de plantas medicinales como “dedales” (digital), aromáticas  como orégano, romero y lavanda o las “salgueiras”, negras o blancas, que encontraremos en zonas húmedas y se utilizan para sacar el mimbre de los característicos cestos.

En primavera y otoño los bosques de la comarca se llenan de setas. Aunque el rey de las especies comestibles es el boletus, podemos encontrar también huevos de rey, trompetas de los muertos, colmenillas… y los aquí llamados “cucurriles” (macrolepiota procera). Debido a la sobreexplotación de algunas áreas muchos municipios tienen restricciones que debemos consultar antes de adentrarnos en los montes. Nunca debemos recoger especies que no conozcamos ya que encontraremos también algunas muy llamativas, pero no comestibles, como la Amanita Muscaria (las casas de los gnomos de los cuentos) o los “pedos de lobo”. Y si recogemos algún ejemplar siempre cortado con navaja y transportado en cestas de mimbre para permitir que se propaguen las esporas.

Corzo, una muestra de la fauna de Sanabria

LA FAUNA

Ranita de San Antonio en Sanabria

Ranita de San Antonio (Hyla arborea).

Desmán de los Pirineos muestra de la pureza de las aguas de Sanabria

Desmán de los Pirineos (Galemys pyrenaicus).

Jabalí en las tierras sanabresas

Jabalí (Sus scrofa).

Lobo ibérico en el Centro del Lobo de Sanabria

Lobo (Canis lupus signatus).

Aunque con menos diversidad que la flora, uno de los encantos de Sanabria es su fauna, dentro del parque conviven 190 especies de vertebrados. En el agua la protagonista absoluta es la trucha, en tierra nos sorprenderá encontrarnos en nuestros paseos con el ciervo, el jabalí o el zorro y desde el aire nos vigilarán las aves rapaces.

Los numerosos cursos de agua que recorren estas tierras son el hábitat de varias especies de peces. Destaca la presencia de la trucha, muy apreciada en la pesca deportiva, tanto en su variedad común como asalmonada. Ilustres personajes como Felipe II o Alfonso XIII, en sus viajes por la comarca, pudieron degustarlos y su fama se cita ya en legajos del siglo X. En el lago puede alcanzar grandes dimensiones y su carne, en tono rosado, es muy apreciada.

Toda la comarca resulta muy adecuada para la existencia y desarrollo de anfibios, conformando un área de especial relevancia en la península. En sus arroyos, lagunas, fuentes y pilones encontraremos una docena de especies: el sapillo pintojo ibérico, el sapo partero común, la rana común, la rana patilarga, la ranita de San Antonio, el tritón jaspeado o la salamandra común. Todas estas especies están protegidas, a pesar de lo cual sus poblaciones siguen descendiendo de forma alarmante. Entre los reptiles destacan dos especies de víbora, las víboras norteña y hocicuda, que juegan un papel importante a la hora de controlar las poblaciones de pequeños mamíferos.

Una muestra de la pureza de las aguas es la presencia de un pequeño mamífero, el desmán de los Pirineos, ya que sólo habita en aguas limpias. Parecido a una rata o musaraña, es muy difícil de ver y su seña de identidad más característica es su morro en forma de trompeta. Podremos ver también huellas de otros mustélidos como la nutria, la marta, el armiño, la garduña y el tejón.

Entre los mamíferos de mayor tamaño encontraremos al corzo, el más pequeño cérvido español, que es habitual ver asomado en la orilla de las carreteras cuando apenas hay luz (por lo que hay que extremar las precauciones). El jabalí o el gato montés pueblan también nuestros montes pero los mayores miedos los provoca el lobo, protagonista de cuentos y leyendas. Actualmente podemos observarlo y conocer su biología en el Centro del Lobo (Robledo de Sanabria) espacio de referencia autonómico para la recuperación de lobos salvajes heridos, enfermos y/o decomisados por la Administración.

Sanabria es tierra de pastoreo, es frecuente encontrar rebaños de ovejas, vacas alistano-sanabresas o manadas de caballos.

Sobrevuelan el Parque Natural 142 especies de aves, entre ellas rapaces como el águila real, el halcón abejero, el halcón peregrino o el búho real, junto a pájaros como el alcaudón dorsirrojo, el pechiazul, la perdiz pardilla (conocida localmente como “charrela”) o el roquero rojo. Más abajo, en el robledal, otras aves como el camachuelo, el petirrojo o los carboneros, nos alegran con sus trinos.

La caza y la pesca son una importante fuente de riqueza en las comarcas de sanabria y Carballeda. Además de la reserva Regional de Caza de la Sierra de la Culebra existen gran cantidad de cotos. La Junta de Castilla y León pone a disposición de cazadores y pescadores toda la información necesaria sobre cotos, licencias, normativa, etc. en su pagina web.