Fotografías de Javier Bascuñana.

La Alcobilla está situada en un cruce de caminos entre los pueblos de San Justo, Coso, Barrio de Rábano y Rábano;  y allí se celebra una de las romerías más importantes de toda la comarca. Los días 8 y 9 de Septiembre se celebra esta fiesta, con la participación de los pueblos de San Justo, Barrio y Rábano, que suben allí a sus Vírgenes (la de la Asunción por parte de San Justo, y la Peregrina y la del Rosario de Barrio y Rábano respectivamente) aparte de sus pendones para honrar a la Virgen de la ermita. Esos dos días, son una fiesta de tradición, al ritmo de gaitas y tambores.

La ermita en sí es digna de ver, construida entre los siglos del siglo XVI y XVII, y muy posiblemente sobre otras edificaciones anteriores que ya honraban  cultos desde tiempos prerrománicos. El poblamiento de esta zona desde, quizás, el siglo VI a. C., queda sobradamente acreditado (según Ángel Esparza Arroyo, Catedrático de Prehistoria en Universidad de Salamanca) en una treintena de yacimientos entre Sanabria y la Carballeda. Un testimonio del impacto de la romanización y su sincretismo cultural es la estela fúnebre del santuario de La Alcobilla: muy simple, con la rueda de ocho radios dextrorsos y la leyenda Anuae Elaes.

La iglesia tiene planta basilical, de tres naves,  distinguiéndose la central por su altura. Su interior está compuesto por bóvedas de cañón y su campanario es de factura barroca  datado en el siglo XVIII. Las imágenes están situadas en el presbiterio conservándose varias de los siglos XVI y XVII. En el centro del altar podemos ver la imagen tallada en piedra de la Virgen y el Niño, cuya reṕlica se encuentra en la fachada de la nave central de la ermita.

Fotografía de Javier Bascuñana

Conjunto de castaños milenarios que rodean la ermita de la Alcobilla

Fotografía de V. Muñoz

CASTAÑOS MILENARIOS

Pero aparte de la construcción de la ermita románica;  no pueden dejar de admirarse los castaños, algunos con más de 8 m  de diámetro,  que rodean toda la finca. En Sanabria  y Carballeda hay numerosos castaños (San Román, Vime, Rozas, Linarejos, etc.) que podrían tener más edad, pero se trata de árboles aislados, no de un conjunto como este.

Se suponen datados entre los 900 y los 1200 años; (algunos dicen que con más años), constituyen un verdadero monumento natural y un verdadero legado. Desde aquí instamos a que se instale un cartel informativo hablando de estas joyas del recinto, datándolos, poniendo su variedad… ya que son parte del patrimonio de la comarca.

La ermita, novena y romería se sustentan a base de una asociación intermancomunada que recoge fondos para la celebración de cada año.

LEYENDAS EN TORNO A LA VIRGEN DE LA ALCOBILLA

Hay varias versiones sobre el origen de la ermita. Cuentan los más ancianos que data de tiempos inmemoriales, cuando se le apareció a un pastor en las escobas (arbusto de la familia de las fabáceas) una Virgen. En ese mismo lugar fue levantada una ermita y la Virgen, llamada de la Escobilla, con el paso de los años derivó en de la Alcobilla.

Cuenta otra leyenda una historia similar. La Virgen de la Alcobilla fue encontrada por un labrador que estaba arando. La yunta de bueyes se paró en seco y no se movió hasta que el agricultor no fue a la cabecera. Allí encontró, bajo una escoba, una figura de la Virgen María.

En un relato recopilado por D. Pedro Ladoire se hace referencia al origen milagroso de un manantial durante la construcción de la ermita.

Cuentan que en lejana época, durante la edificación del Santuario de Nuestra Señora de la Alcobilla próximo al pueblo de San Justo, la pizarra para dicho Santuario era transportada desde la cúspide del Testero Ciudad, inmediato a San Ciprián. Aquel trabajo rudimentario de transportar las losas, combinado con un insoportable calor, obligaba a los obreros a abastecerse de agua en el Río Trefacio, a 500 metros de desnivel de considerable inclinación, lo que resultaba agotador.

Rogaron entonces a la Virgen resolviera tan acuciante problema porque su deseo era terminar cuanto antes la construcción de la ermita, y aseguran que el milagro se realizó ya que en el lugar de la cantera, al levantar una piedra, brotó un potente surtidor de aguas fresquísimas. Desde esta fecha se denomina La Fuente de la Virgen.

(San Martín de Castañeda, Sanabria (Zamora) : aula activa de la naturaleza. Obra de Ildefonso Vara)