Documentación sobre la propuesta de Toño García @ToGarMos

Para explicar esta historia nos situamos en el reinado de Carlos III. En estos años tuvo lugar la famosa Guerra de los Siete Años, en la que Inglaterra y Francia peleaban por el dominio del mar. A España, la Guerra de los Siete Años no le afectaba en sus intereses dentro de Europa, pero no podía quedarse al margen ni adoptar una actitud pasiva porque podía afectar a sus colonias en el Atlántico. En esa lucha, se unió a Francia, con tan mala suerte que nuestros barcos fueron vencidos por los ingleses con pérdidas como La Habana (Cuba) o Manila (Filipinas). Tras la firma del Tratado de París (1763) Inglaterra nos devolvió las dos pero la posición de España en América quedó seriamente dañada.

Diez años más tarde los colonos norteamericanos se alzaron contra Inglaterra proclamando su independencia (1776). Francia, dolorida por la derrota anterior, se unió a los rebeldes. ¿Y España? La Corona al principio dudó pero, tomando conciencia de las posibles repercusiones negativas que tendría para Inglaterra, se decidió a participar proporcionando dinero y armamento a las colonias, así como el permiso de utilizar sus estratégicos puertos. España pretendía recuperar Menorca y Gibraltar pero de nuevo se puso de manifiesto la debilidad de la armada española que impidió conseguir Gibraltar.

Ante este panorama, el 12 de julio de 1783, se publicaba una Real Orden que acometía el intento de mejora de la marina. La mala formación de los pilotos parecía un punto clave en estas desgracias por lo que en ella se detallaban las materias y condiciones que habían de aprobar en un examen los que pretendían plaza y así evitar futuros errores.

A la vez otras medidas trataban de conseguir mejoras en la flota mercante y por ello, desde 1780, se decidió crear escuelas de náutica en todos los puertos habilitados para el comercio con las Indias.

Todas estas iniciativas nos indican que la preocupación por el estado de la marina era grande. Los gobernantes eran conscientes de las deficiencias de la flota y de la incapacidad técnica para surcar todos los mares y buscaban soluciones.

Es entonces, tal como recoge la Revista de Historia Naval en su ejemplar número 20 (1988), cuando el 21 de abril de 1786 D. Antonio Valdés y Bazán (Cuarto Capitán General de la Real Armada Española) recibe una propuesta de D. José Marcos Bernando de Quirós (Licenciado y Abogado de los Reales Consejos) sobre el establecimiento de una Escuela Secreta de Náutica en el Lago de Sanabria.

Propuesta manuscrita y su transcripción sobre la construcción de una Escuela Secreta de Naútica en el Lago de Sanabria.

Según D. José Marcos Bernando de Quirós, el Lago era ideal para dicha empresa ya que su fondo “es capaz de sostener el mayor buque de la Real Armada, con extensión suficiente para algunos vasos“. Además podrían formarse “un nuevo plantel de marineros, lo que abrazarán gustosos los naturales por su miseria, y carecer de ocupación para mantenerse“. Es decir, el lago era lo bastante grande como para construir un gran barco y además los hombres que allí vivían eran fuertes y no cobrarían mucho.

Parece que esta propuesta no fue del gusto de D. Antonio Valdés y Bazán, ya que nunca se llevó a cabo. ¿Habría sido de utilidad? ¿Habría cambiado la historia de España? Desde luego la propuesta tiene su gracias, pero nunca lo sabremos…

NOTA: En varias publicaciones se refieren a este hecho bajo el reinado de Carlos IV y como consecuencia de la Batalla de Trafalgar pero la propuesta está fechada en 1786. Carlos IV no reinó en España hasta 1788 y dicha batalla tuvo lugar en 1805.