La comarca de Sanabria es un entorno natural de una riqueza inestimable. Tiene gran proliferación de templos religiosos, dando lugar al desarrollo de la expresión artística de la zona. Puebla de Sanabria y San Martín de Castañeda actuaron como centros neurálgicos en la repoblación de los territorios que en el S. X se fue ganando al asentamiento árabe en la península. El monasterio cisterciense de San Martín fundó la mayoría de las iglesias y ermitas de la zona. Los monasterios de la orden del císter gozaban de la autosuficiencia económica que le permitía independencia plena: la orden no admitía diezmos ni limosnas, y ponía especial énfasis en el trabajo. Lo que sí aceptaban eran donaciones de tierras, las cuales cultivaban con ayuda de los conversos. Sus excedentes eran vendidos en los mercados, y los beneficios obtenidos se invertían en la compra de bienes inmuebles o la ampliación de dependencias monásticas. Tal es el caso de las numerosas parroquias y ermitas que acoge la región, entre ellas Vigo de Sanabria.

En Sanabria las ermitas tienen gran interés arquitectónico y cultural, que viene motivado por dos causas fundamentales que expresan la relevancia de estos edificios:

  • El gran número de ermitas que se alza en la comarca, generalmente una por localidad, además de la iglesia parroquial.
  • En el medio rural suponen la expresión material de la manifestación popular de la región. La religiosidad del pueblo es quien media para su elaboración, difusión y mantenimiento. La devoción de nuestros antepasados hizo que se construyesen numerosos templos. De un modo más o menos ortodoxo o profundo, confundiéndose tantas veces devoción con temor y religión con superstición, la asimilación del cristianismo por el hombre popular ha supuesto en España un fenómeno cultural de enorme trascendencia. La exteriorización de tales creencias a través de ritos y actos públicos ha constituido a través de los siglos, uno de los elementos esenciales en el discurrir de la vida y costumbres de la comunidad popular.

El retablito del que queremos hablaros datado en el siglo XVI fue trasladado de la desaparecida Iglesia de San Andrés de Vigo de Sanabria a la ermita donde se halla actualmente ( también en esta localidad). Cuando nos plantearon la restauración (en el 2006) el retablo se encontraba en un lateral de la nave principal, montado sobre una estructura de madera. Se decidió cambiar la ubicación al altar donde estaba la “Virgen de Gracia” recién restaurada. Un vecino del pueblo, D. José Chimeno, se encargó de realizar una banca de mampostería en la cabecera de la nave de la ermita. Dicha estructura ha sido trabajada con piedra de la zona. La altura ha sido calculada para que el hueco de la hornacina del retablo coincida con el arco del inmueble, para así albergar a la Patrona de Vigo de Sanabria.

El retablo se compone de un solo cuerpo más el banco. En la calle central del cuerpo superior se sitúa la hornacina que alberga la talla de un Santo alado que porta una daga y tiene a sus pies un demonio. En las calles laterales hay dos tablas policromadas por técnica de estofado con colores rojizos; en la parte superior de ambas tablas se encuentra una guirnalda dorada con oro fino, decorada en su parte superior por el rostro de un angelito. Separando las tres calles se encuentran cuatro columnas, contando con las que flanquean el retablo por los laterales. Dichas columnas están doradas al oro fino; los capiteles son jónicos y los fustes estriados con ondulaciones.

En la parte superior hay una gran cornisa compuesta por cinco molduras horizontales, unas con decoraciones talladas con flechas y ovas y otras molduras son lisas.

El cuerpo inferior tiene cinco pinturas realizadas sobre tabla. Se reparten en tres grupos, separados por las ménsulas; éstas constan de unas tallas doradas. La tabla central, que es la puerta del sagrario, representa la Resurrección de Cristo. Esta tabla y las dos que la flanquean se sitúan bajo la hornacina principal. Las dos pinturas de las que hablamos son: Arcángel San Gabriel a la izquierda y Virgen María a la derecha.; juntas forman la composición de la Anunciación. En los extremos se sitúan otras dos tablas pintadas, una a cada lado, que representan un cesto con flores.

El retablo se restauró gracias a la colaboración entre la Iglesia y el pueblo de Vigo de Sanabria. El trabajo más importante que se hizo fue frenar el ataque de xilófagos que tenía. Se desinsectó mediante impregnación de la madera por la trasera. Además se realizó la limpieza de oro y policromía, y se reintegró el color para unificar el aspecto de la obra.

La “Virgen de Gracia” es la patrona de la Ermita de Vigo de Sanabria. Se trata de una talla románica de la Virgen con el niño. En el Románico la Virgen no suele representarse sola sino, únicamente, junto a Jesús, como Madre de Dios (Theotokos).

La devoción mariana es cosa fundamentalmente del siglo XII. En España son los monasterios cistercienses y premostratenses los que más hacen por su veneración, tal es el caso de la Orden Cisterciense que habitaba en la zona.

Las esculturas son completamente simétricas y frontales, donde el hieratismo simbólico del románico se expresa con toda su fuerza. María alberga a su Hijo en el regazo sin mayor contacto ni comunicación, ya que sus brazos se colocan en ángulo recto separados del cuerpo del Niño, simulando los reposabrazos de un trono. En esta ocasión además lleva  la manzana del Paraíso.

La talla cuando se restauró presentaba un buen ataque de xilófago, pero casi peor son las manos inexpertas que la habían repintado la cara y manos. El repinte de estas zonas pudo ser eliminado, no así el del vestido ya que la policromía original estaba muy perdida.

A continuación el vídeo del montaje del retablo una vez restaurado:

Información sobre las iglesias de Sanabria documentada en el libro Arquitectura religiosa en Sanabria: sus espacios, organizaciones y tipologías.