La arquitectura tradicional sanabresa está unida fuertemente al territorio y al protagonismo del ganado como fuente de sustento principal. Prácticamente en toda la comarca podemos ver similares construcciones con acabados más o menos logrados según la riqueza del lugar y de sus propietarios.

El emplazamiento de los pueblos responde a la necesidad de tener en las proximidades un río o fuente de agua para el aprovechamiento en los espacios de cultivo, cerca también de bosque de roble o castaño, para el aprovechamiento forestal y alimentario, y en zonas con pastizales para el ganado. Las construcciones ocupan zonas donde aflora la roca madre para usarla como cimentación. Es común la orientación al mediodía para aprovechar las máximas horas de sol posibles y ocupando los extremos de los valles más protegidos de las inclemencias meteorológicas.

Los pueblos, muy cercanos unos a otros, se dividen en barrios. En cada barrio se establecen manzanas que surgen alrededor de las casas familiares. Las iglesias son una pieza más, una unidad independiente con sus propios elementos: cabildo, recinto y cementerio. No siempre hay plaza, pero los espacios comunes en esos casos hacen su labor.

La casa no está aislada de otras construcciones, es un lugar donde se combina el hogar y el trabajo, así como a las tierras de labor. Debe proporcionar cobijo a sus habitantes pero también, y casi más importante, al ganado, la pequeña producción de víveres y los aperos de labranza. No se trata de una sola construcción sino que consta de diversos volúmenes, cada uno dedicado a un uso.

Generalmente se dispone de espacios vinculados a la casa pero compartidos con otros vecinos, como las eras. Precisamente la colocación de estas eras, vinculada a las casas o apartada de ellas, es la causa de la densidad de los pueblos. A mayor número de espacio de eras junto a las casas, más dispersos los núcleos. Algunos barrios disponen también de horno común.

Horno en Cerdillo de Sanabria.

Iglesia de Palacios de Sanabria.

los antecedentes

Para Ladoire Cerne (primer presidente del Parque Natural del Lago de Sanabria, socio fundador del Instituto de Estudios Zamoranos Florián de Ocampo y periodista), el origen de la casa sanabresa está basado en la primitiva vivienda circular, con características similares a las de los castros gallegos.  Las investigaciones arqueológicas realizadas por Esparza Arroyo han sacado a la luz dos viviendas de planta rectangular con esquinas redondeadas, que nos confirman la existencia de edificios con plantas curvas. Lamentablemente estas excavaciones no han permitido mostrar plantas enteramente circulares o elípticas. El origen de la arquitectura sanabres es por tanto, de momento, desconocido.

En el medio rural es muy difícil poder datar las construcciones ya que no responden a modas estilísticas sino a usos. Para Leopoldo Torres Balbás, critico de arquitectura contemporánea y estudioso de la arquitectura popular, las construcciones populares más antiguas no superan los 500 o 600 años por ser el límite máximo que pueden perdurar.

LA CONSTRUCCIÓN y materiales empleados

Una de las características de la arquitectura popular es la falta de posibilidades técnicas y la necesidad de resolver los problemas planteados en la construcción con recursos limitados, eso hace que en las construcciones de Sanabria se utilicen materiales próximos a los núcleos de población.

Cuando se decidía construir una casa, la piedra eran acarreada por los miembros disponibles de la comunidad, según decisión del Concejo. Es decir, todos echaban una mano según sus posibilidades.

En Sanabria predomina el granito, las cuarcitas y las pizarras. El tipo de piedra utilizada son lajas sin forma, que dan origen a sillarejos y mamposterías ordinarias. Solo las piezas de granito recibían tratamiento por los canteiros, que acudían en cuadrillas desde Galicia ( Viano do Bollo, La Rúa…), y se utilizan en las partes nobles del edificio. Se tenía en gran estima a los canteros pontevedreses, por que eran más cuidadosos, y en la comarca, destaca la famosa cuadrilla de Rábano.

La madera es empleada para la fabricación de los armazones. La más utilizada para los exteriores es el castañeiro, por su resistencia. En los interiores se utilizaba el carballo (roble), amieiro (aliso), afreixo (fresno), chopru (chopo), bedulo (abedul) y sabugueiro (saúco). Para hacer trenzados o cañizos  para cerrar tabique era común el uso de salgueiro (mimbre) y avellaneiro (avellano), que posteriormente eran remozados con una capa de barro. La tala de árboles está siempre relacionada con la posición de la luna, en la fase de menguante,  y de enero a agosto, con la finalidad de que no se acorunche (carcoma), tradición que continúa a lo largo de los años. También era transportada por la vecindad o los amigos, y se pagaba con una comida de hermandad.

La cubierta es una de las partes más vulnerables al clima. Las primeras viviendas estaban techadas con materiales vegetales. A mediados del siglo pasado se sustituye el cuelmo por la losa, por su mayor resistencia al fuego. Fue muy importante la losera de Ungilde, que abasteció de pizarras prácticamente a toda la comarca.

Ventana en Barrio de Lomba

Ventana de una vivienda en Barrio de Lomba.

Casas en Murias de Sanabria.

Calle de Pedrales de Sanabria.

Bibliografía:

Arquitectura popular de Sanabria: asentamientos, morfología y tipologías rurales. Juan Manuel Báez Mezquita.

La casa popular sanabresa: formas y elementos decorativos. Joaquín Miguel Alonso González.

Fotografías: Adisac – La Voz.