Esta semana, el consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez de Quiñones, ha reconocido que no se ha cumplido el convenio con los ayuntamientos de Sanabria que cedieron suelo para instalar cámaras de vídeo vigilancia forestal a cambio de dotarlos de conexión a Internet. ¡Y ya han pasado cuatro años!

Hagamos historia. En el año 2010 se pone en marcha un proyecto de vigilancia y detección de incendios forestales en Sanabria, instalando cámaras de infrarrojos en once torres. Cada torre está dotada de tecnología térmica, mediante la que es posible detectar los focos de incendios en radios de ocho kilómetros. Las torres están ubicadas den las localidades de Porto, Pías, Hermisende (donde hay dos), Lubián, Pedralba de la Pradería, Trefacio, Robleda Cervantes, Figueruela de Arriba, Cobreros y Asturianos. Recogen imágenes en tiempo real y las envían a una central, desde donde se comprueba el alcance de la alarma y comienza el protocolo de actuación ante ella. Este proyecto fue promovido por la Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León.

Desde que se pone en marcha el proyecto varias voces se alzan en contra, como podemos ver en esta carta al director de Daniel Boyano Sotillo: «…una clara mayoría de los habitantes de Sana­bria se opusiera al proyecto de las cámaras y solicitaron que fuera sustituido por otro: con el coste de este proyecto se pueden crear 24 puestos de trabajo que, al mismo tiempo, ayuden a frenar la despoblación de la comarca. Sanabria tiene necesidades más prioritarias que la instalación de tecnologías avanzadas para la prevención de incendios, y es que vivimos instalados en una fantasía tecnológico-económica que nos hace creer que los medios estatales de extinción nos salvarán de la quema.»

Los Ayuntamientos firmaron un convenio en el que se cedían terrenos para la instalación de las torres por un periodo de 25 años, sin coste ni tasa, a cambio de dotar a los centros de gestión municipal de estos ayuntamientos de un acceso wi-fi a Internet. Los años iban pasando y pese a la insistencia de los Ayuntamientos, que enviaron varios escritos socitando información, no se recibía respuesta. Incluso se llegó, en marzo de 2016, a reclamar por parte del Ayuntamiento de Trefacio la rescisión de dicho convenio por incumplimento de los términos del acuerdo por parte de la administración autonómica, como podemos ver aquí.

Tras cuatro años el Consejero ha argumentado que no se ha cumplido el convenido por razones técnicas. Cuando se efectuaron pruebas para aprovechar la red de telecomunicaciones de las cámaras y apoyar en esa red la wi-fi «la calidad de la señal, la capacidad de esa red no era adecuada para dar servicio a las dos finalidades. Se perjudicaba tanto el propio sistema de seguridad de las cámaras y su objetivo como la finalidad de la wi-fi en los ayuntamientos» (La Opinión de Zamora).

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, tener una buena conexión a internet en las zonas rurales es clave. Si no es técnicamente posible compartir la red de las cámaras, cuatro años ya han sido tiempo suficiente para pensar otras alternativas. Sanabria se está quedando vacía y que en la época en la que vivimos muchos Ayuntamientos de la comarca no tengan conexión es terrible. Ni siquiera el Centro del Lobo Ibérico, que tanta publicidad y reconocimiento está teniendo incluso a nivel internacional, cuenta con cobertura. Esperemos que pronto, ya que las torres están instaladas, se constituya la comisión y se de una solución válida PARA TODOS.