A un paso de Braganza

Desde Puebla de Sanabria cogeremos la carretera hacia Rihonor, pueblo sanabrés perteneciente al municipio de Pedralba de la Pradería que forma unidad con el pueblo portugués de Rio de Onor. Los lazos familiares y de amistad entre ambas poblaciones hacen que la frontera entre los dos países casi se desvanezca.

La carretera no es muy buena, con muchas curvas, por lo que tendremos que ir despacio.

El Parque natural de Montesinho

En nuestro recorrido pasaremos por el Parque Natural de Montesinho. Ocupa una extensión de 75.000 hectáreas entre Braganza y la frontera con España y constituye uno de los paisajes naturales y culturales más atractivos de Trás-os-Montes.

Este parque fue creado para preservar tanto los 88 pueblos de la zona como su entorno natural. En él existe una extensa biodiversidad, habitando especies como el lobo ibérico, el corzo o el venado. La vegetación dominante está compuesta por encinas y castaños. En las zonas altas crecen brezos y jaras.

Parque_Natural_de_Montesinho
muralla del castillo de braganza

La antigua ciudadela amurallada

Uno de los mayores atractivos de esta ciudad está en su antigua ciudadela amurallada, encaramada en lo alto de una colina en el extremo oriental. Tras pasar sus puertas con arcos observarás cómo este barrio medieval ha sido excelentemente conservado.

El Castillo, bien protegido por las murallas que circunvalan la ciudadela, fue construido a finales del siglo XIII y remodelado en el XV. En su interior, además de acceder al propio edificio histórico, también podemos visitar el Museo Militar de Bragança. . En su interior, puedes disfrutar de una colección de armas antiguas que van desde el siglo XII hasta las Guerras Mundiales. De la construcción destacan la Torre del Homenaje, con unas preciosas vistas panorámicas sobre la ciudad, y la Torre de la Princesa, donde cuenta la leyenda que encerraron a una princesa cristiana para evitar que se casase con un musulmán.

A un lado del castillo hay una plaza, repleta de árboles centenarios, donde nos podemos fijar en el pelourinho o picota, que tiene como base un jabalí prerromano que se cree que es de la Edad de Hierro. Justo enfrente encontramos el Museu Ibérico da Máscara e do Traje, que posee una interesante colección de máscaras y trajes típicos, que se siguen usando en muchos pueblos, tanto de la zona norte de Portugal, como en Castilla y León, Asturias y Galicia durante las celebraciones paganas del solsticio y el Carnaval.

Uno de los monumentos más interesantes de la ciudad es el Domus Municipalis, una de las pocas construcciones de arte románico no religioso que se conservan en la Península. Un antiguo consistorio de planta irregular y trazas medievales que fue erigido en el siglo XII y que está casi pegado a la Iglesia de Santa María. Dado que contiene una cisterna, se piensa que su función original era precisamente la de recoger y almacenar el agua de la lluvia, aunque más tarde, ya en el siglo XVI, fue utilizado para celebrar las reuniones del ayuntamiento.

A los pies de la ciudadela, antes de entrar en la parte baja de la ciudad, se alza la Iglesia de São Vicente, de origen románico, en la cual se cree que tuvo lugar la boda secreta del rey Dom Pedro con Doña Inês de Castro.

La Rua dos Museus

Callejeando un poco llegaremos a la Rua Abilio Beça, conocida popularmente como Rua dos Museus. El más antiguo de todos, y también uno de los más visitados, es el Museu Abade de Baçal, ubicado en el antiguo palacio episcopal, donde se exponen obras de arte y vestigios arqueológicos.

A solo a unos pasos del anterior se encuentra el Centro de Arte Contemporânea Graça Morais, diseñado por el arquitecto portugués Souto de Moura, galardonado con el premio Pritzker 2011. Los amantes del arte o la arquitectura no se lo pueden perder.

Muy cerca se encuentra el Centro de Fotografía Georges Dussaud, situado en el edificio Paulo Quintela. Este centro incluye una colección de 148 fotografías en blanco y negro tomadas en la región de Trás-os-Montes por el fotógrafo que da nombre al centro.

Por último, sin salir de esta calle, podemos visitar el Centro de Interpretação da Cultura Sefardita, la última incorporación a este plantel de equipamientos culturales. En este caso nos habla de la presencia judía en Bragança y en todo el noreste trasmontano.

centro de arte contemporáneo de braganza

La Sé, Praça Camoes y "Bragança Tierra de Navidad y de Sueños"

No nos podemos ir de la ciudad sin visitar su parte baja donde merece la pena callejear un poco y ver la Catedral vieja de Brgança o La Sé. Se trata de una antigua iglesia de un convento jesuita, la decoración interior está hecha a base de azulejos y un órgano ornamentado con marquetería policromada.

Frente a la catedral, en la Plaça da Sé, se exhibe un Cruzeiro de 1869 sobre una columna salomónica. En los alrededores de la plaza podemos visitar varios edificios que forman parte del patrimonio de la ciudad. También es un buen lugar para comer ya que se encuentran varios de los restaurantes más típicos de la ciudad.

Justo detrás se encuentra la Praça Camoes, donde la ciudad se convierte, del 1 de diciembre al 6 de enero, en una Tierra de Sueños y Navidad. Se coloca una gran pista de hielo natural cubierta de más de 300 metros cuadrados, un mercadillo navideño, la casa de Papa Noel y atracciones infantiles como una noria, un carrusel y un columpio.

praça da sé en braganza

Un paseo junto al río

museo ciencias braganza

Antes de marcharnos, y sobre todo si tenemos niños, podemos dar un paseo bordeando el río Fervença. Allí se encuentra el centro de Ciencia Viva con soluciones de arquitectura bioclimática. El típico museo de tocar y probar que tanto gusta a los más pequeños. Otro lugar recomendable es la Casa da Seda, en memoria de la industria textil, instalada en un molino de agua junto al río donde se realizan talleres y actividades para todos los públicos.

Gastronomía: algo más que bacalao

Aunque el bacalao, en todas sus formas no puede faltar, en esta zona predomina la carne de caza como el jabalí, las aves o el conejo de monte.

Podemos encontrar restaurantes de todo tipo, desde las cadenas de comida rápida más comerciales a un local con estrella Michelín, la G Pousada de los hermanos Óscar y Antonio Gonçalves. Merece mención especial el Solar Bragançno, ubicado en un primer piso en la plaza da Sé. Al entrar nos llamará la atención su cuidada decoración, la biblioteca con el ajedrez siempre dispuesto o el jardín exterior. La cubertería, la vajilla y la cristalería son otras de sus joyas. La comida es muy buena, destacan los platos de caza, y la realción calidad precio es más que razonable.